AMOR DEL BUENO
LEER MATEO 22
Creo que al menos unas mil veces he orado diciéndole a
Dios que quiero hacer su voluntad. Y en el diario vivir trato de hacer su
voluntad, trato de leer la Biblia a diario, trato de orar, trato de hacer lo
correcto. El problema es que a veces parece que son demasiadas cosas las que
hay que hacer y se vuelve confuso y hasta tedioso. Pero Jesús no enseño un
montón de disciplinas para que las siguiéramos con un checklist a ver si pasamos
o no. A él le preguntaron cuál era el gran mandamiento y él dijo que toda la
ley y los profetas depende de esto:
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.38 Este
es el primero y grande mandamiento.39 Y el
segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo
22:37-39)
Jesús nos
facilitó las cosas, si vivimos de acuerdo a esos dos mandamientos podemos estar
seguros que estamos haciendo la voluntad de Dios. Ahora hoy quiero hablar un
poco más acerca del segundo sobre amar al prójimo. Porque siempre pensamos que
amar al prójimo es ayudar a los necesitados, predicar el evangelio, ser amables…
Pero, ¿quién es el prójimo?
La palabra griega
original que está escrita en Mateo se traduce como “el que está cerca”. Y en la
mayoría de nosotros, los que están más cerca (en un sentido literal) son nuestros
padres, nuestros hermanos y hermanas, nuestra familia. ¿Qué tan importante es
para Dios la unidad y el amor en familia? Bueno, para Él es tan importante que
honrar a nuestros padres es el 5to mandamiento, los primeros cuatro
mandamientos se refieren a nuestra relación con Dios, los últimos cinco mandamientos
se refieren a nuestra relación con las personas y en medio, los padres. El
libro de proverbios entero habla de obedecer, oír, seguir lo que dicen papá y
mamá. En la Trinidad misma está Dios el Padre y Jesús el Hijo.
Y los
hermanos… bueno, yo creo que esa es la mejor forma de poner en práctica el amor
al prójimo. Porque es fácil amar a los que nos aman, pero Jesús dijo que
amáramos a nuestros enemigos y ese hermano que te molesta o esa hermana que te
saca de quicio es una perfecta oportunidad para mostrar el amor de Dios. Es
bien fácil decir que amamos a nuestro prójimo hablando delos necesitados cuando
les llevamos comida una vez y estamos con ellos un par de horas. Pero a tu
hermana la tenés al lado cuando se siente triste por algún rollo, a tu hermano
lo ves cuando se estresa por una clase, a ellos los ves cuando se acaban de
levantar y no están de buenas o les tenés que sonreír en la noche cuando llegás
cansado.
Si todavía
vivís con tu padres y hermanos, hoy tenés una excelente oportunidad de hacer la
voluntad de Dios; no tenemos que complicarnos, Jesús dijo que amáramos a
nuestro prójimo y ahí tenemos esos prójimos bien lindos todo el día que hasta
se parecen a nosotros: hermanos y/o padres. Si logras amarlos a ellos, podes
amar a cualquiera.
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