DIOS MISERICORDIOSO
Hoy en día sabemos más del espacio que del océano. En primer
lugar es porque el espacio es mucho, pero muchísimo más grande que la tierra;
pero la realidad es porque para conocer el espacio solo hay que ver pero para conocer el océano hay que escarbar. Ahora quiero explicar un poco mejor esto
último.
El espacio
Todo lo que conocemos del espacio lo sabemos porque los científicos
han desarrollado telescopios inmensos que pueden ver muy lejos para estudiar
las galaxias más lejanas, las nebulosas más extrañas o las constelaciones más
interesantes. También han puesto estaciones espaciales para ver desde el
espacio al más allá y mandar esas imágenes a la tierra, es realmente
sorprendente.
El océano
Lo tenemos más cerca, pero menos accesible. Se necesita
equipo muy especializado para poder siquiera bajar hasta ciertas profundidades
y hay demasiados peligros allá abajo que impiden una exploración exhaustiva.
Como dije, a veces es necesario literalmente excavar porque hay todo un relieve
subterráneo y hay partes que son tan pero tan profundas que no se observa nada,
sólo oscuridad. Hay puntos en el océano a los que no llega la luz y hay
temperaturas altísimas que casi ningún tipo de vida las puede soportar.
¿Por qué saber esto es relevante? Porque Dios los usa a
ambos de ejemplo en la Palabra para enseñarnos. El espacio:
No ha hecho con nosotros conforme a
nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. (Salmo 103:10-13,
énfasis añadido)
Así de grande es la misericordia de Dios, es inmensa, es
sorprendente y sobre todo, sólo hay que verla, ver hacia arriba para
encontrarla y poder disfrutarla. Necesitamos la Palabra de Dios como un
telescopio para verla mejor, pero ahí está. Y el océano:
El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras
iniquidades, y echará en lo profundo del
mar todos nuestros pecados.(Miqueas 7:19, énfasis añadido)
Nuestros pecados quedan sepultados, donde Dios no se acuerda más
de ellos, donde no llega la luz, donde nadie puede acusarte por ellos. Esa es
la misericordia de Dios, que quita nuestros pecados para siempre, que nos perdona completamente
y sólo tenemos que ver para arriba y maravillarnos del Dios misericordioso que
tenemos.
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