NO ES
UN AGUAFIESTAS…
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PRIMERA DE REYES CAPITULOS 11 AL 13
Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres
extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a
las heteas;
Gentes de las cuales Jehová había
dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a
vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses.
A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. 1
REYES 11:1-2Ç
¡Qué aguafiestas! Es una expresión que fue muy usada
hace años en medio de los adolescentes, normalmente para designar al adulto o
incluso al joven en medio de ellos que decide llamar al orden y a la razón en
medio del relajo y recordando mis momentos
de adolescentes donde quise agarrar del cuello a uno que otro aguafiestas, me
da risa pensar que ahora en muchas ocasiones yo soy ese que tiene que llamar al
orden y entiendo un poco más al que lo hizo en mi pasado, ahora que tiene que
ver esto con el libro de Reyes y específicamente con Salomón, pues resulta que
Dios había dejado un mandato un poco difícil de cumplir para Salomón, Dios le
había prohibido que se juntase con mujeres extranjeras!! Así que pongámonos en
los pies de el por un momento, he aquí el rey más poderoso del universo, con
todo lo que el pueda desear, mujeres que entran y salen de su palacio y todas
se mueren por él, y Dios le dice, no podes!! Estoy más que seguro que Salomón
pensó!! Que aguafiestas Dios!! Pero ¿Por qué Dios no quería que él se mezclara
con estas mujeres? ¿Racismo? No para nada el sabía que si se mezclaban el
corazón de Salomón se olvidaría de el, y seguiría los dioses de las mujeres,
porque ellas sabrían como manipularlo!! Dios sabía lo que pasaría, quería
evitarle un sufrimiento y una consecuencia terrible a su hijo!!
Dios
siempre sabe, El nunca nos ordena algo, así por así, y aunque no lo entendamos
al principio, el conoce el futuro y sabe que lo mejor que podemos hacer es
seguir su mandato, antes de que sea demasiado tarde y suframos por nuestra
propia causa, así que permítanosle a Dios arruinar nuestras fiestas cuando El
quiera, porque aunque al principio nos enoje y nos sintamos regañados como
niños, al final nos daremos cuenta que era por nuestro propio bien, y
recordemos que Dios muchas veces usa a esos “aguafiestas” para salvarnos de
cosas muy duras!! Gracias por ellos!!
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