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martes, 26 de noviembre de 2013

Fuera de tu Zona de Confort- Reflexión Martes 26 de Noviembre, 2013

¿Alguna vez te ha tocado hacer o participar en algo fuera de tu zona de confort?
Si le preguntara a Timoteo, el discípulo de Pablo, de seguro contestaría con un enfático ¡SÍ!

Timoteo provenía de Listra, una colonia Romana situada en una remota y montañosa región granjera de Galacia, que hoy en día se localiza al sur de Turquía. En otras palabras, Timoteo era un joven de campo, vivía en un área aislada, fuera de las rutas comerciales, fuera de la “acción”. También se cree que padecía de algún tipo de enfermedad estomacal (1 Timoteo 5:23). Este no era un chico rudo y sofisticado en busca de aventuras. Pero, aunque no estaba en sus planes, todo cambio al convertirse al cristianismo (probablemente durante la visita de Pablo a Listra relatada en Hechos 14) y volverse discípulo de Pablo.
Por ejemplo, una de las ciudades a las que Timoteo fue enviado a predicar fue Corinto. Corinto era un puerto comercial con una población internacional, de costumbres hostiles. Indiscutiblemente Timoteo ya no estaba en Listra, pero sí estaba muy fuera de su zona de confort. Mira lo que Pablo le pide a los corintios en cuanto a Timoteo:

Cuando llegue Timoteo, no lo intimiden. Él hace la obra del Señor igual que yo. No permitan que nadie lo trate con desprecio. Despídanlo con su bendición cuando regrese para estar conmigo. Espero que venga, junto con los demás creyentes. 1 Corintios 16:10-11

De este pasaje podemos concluir que la ciudad y la tarea que Timoteo tenía asignada podían parecerle intimidantes y podía ser objeto de desprecio. Quiero mencionar dos lecciones que Timoteo seguramente aprendió al estar tan cerca de Pablo y que lo ayudaron a superar cualquier miedo:

1.       La receta de Pablo para vencer el temor: recordar quién vive en nosotros
Por esta razón, te recuerdo que avives el fuego del don espiritual que Dios te dio cuando te impuse mis manos. Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.1 Timoteo 1:6-7

2.       El significado de debilidad para Pablo: Debilidad en las manos de Dios=oportunidad para glorificarse
Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:7-10

¿Te encuentras en una situación fuera de tu zona de confort donde tus debilidades son más obvias que tus fortalezas? Te tengo buenas noticias, eres candidato perfecto para ver el poder de Dios actuando a través de ti. 

Teniendo en mente el Espíritu de poder, amor y dominio propio que vive en ti, te invito a que tomes el reto que Pablo le dio a Timoteo en 2 Timoteo 2:1
Timoteo, mi querido hijo, sé fuerte por medio de la gracia que Dios te da en Cristo Jesús.

viernes, 21 de junio de 2013

Reflexion viernes 21 de junio de 2013

Días que marcan la historia

Si estuviste en el gimnasio olímpico (de San Pedro Sula) hoy, tuviste la oportunidad de ver lo que sucede cuando se mezclan el poder de Dios y una generación deseosa de hacer su voluntad. Estuve en la mayor en la mayor parte del evento, así que me tuve que conformar con que me contaran (en vez de verlo) que alrededor de 50 jóvenes aceptaron a Jesús. Esto se logró porque una gente loca y con una misión le dijo sí a Dios y este día, la historia de esos 50 jóvenes cambió para siempre.

¡Me encanta pensar en días así! Acaso tenés algún día de tu vida que podrías llamar “el mejor día de vida”, o “el día que marcó mi vida para bien”. Cuesta pensar en sólo día, yo me recuerdo de muchos que me encanta remembrar. Y esos días son tan macizos porque en la noche que me iba a la cama cargaba un profundo sentimiento de satisfacción. Yo quiero tener días así. Días que termine cansado pero alegre de haber hecho la voluntad de Dios.

Yo digo que todos los días deberían de ser así. Porque no somos cristianos los domingos, sábados o días de eventos especiales. Somos hijos de Dios, discípulos de Cristo y tenemos su Santo Espíritu en nosotros, siempre. Él dijo:

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14:12-14)

Yo quiero vivir haciendo esas obras todo el tiempo y creo que cualquiera leyendo esto también. Pero para vivir así necesitamos dos cosas:

1.    Creer en el Hijo

Jesús fue específico. Dijo “el que en mí cree” pero siempre escuchamos acerca de creer en un sentido teórico. En lo práctico se trata de saber que cuando te pares en una tarima a predicar, Jesús estará con vos. Se trata de entender que cuando sintas orar por un enfermo y te de miedo que no se sane, Jesús es quien lo sanará y no vos. Es vivir en integridad y santidad porque Cristo está con vos y eso suena bien en los momentos difíciles pero también debería sonar bien cuando estes siendo tentado como un recordatorio para salir huyendo.

2.    Hacer las obras


Sanar enfermos, predicar el evangelio, dar pan a los necesitados. Que bien se escucha, pero la verdad eso no cuesta tanto. Lo que cuesta es lo que nos toca hacer en el día a día cuando estamos en el trabajo, colegio o casa. Jesús dijo que mayores obras que Él haríamos. Bueno, en los tiempos de Jesús no tenían tantas ofertas para pecar como ahora. No existían lo realitys basura que nos presentan una vida falsa, ni existían los casinos o bares con colores llamativos, ni la pornografía  o el aborto legal. Decir que no hoy en día es mucho más difícil que antes. Ser diligente hoy en día es mucho más difícil que antes. Porque cuando queres leer la Biblia hay tantos programas, música, deportes y cosas que podrías hacer en su lugar. Pero Él dijo que haríamos mayores obras. Y hoy tenemos el poder del Espíritu Santo para dejar todo pecado, callar todas las distracciones y encerrarnos a buscar a Dios. Esas son las verdaderas obras mayores. Y eso determina si un día marca la historia o no.