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jueves, 22 de diciembre de 2011

En Navidad: La noche más oscura, el amanecer más brillante


Lectura Isaías 9

Los tiempos eran terribles, no era momento para aferrarse a promesas antiguas, la cruda realidad no lo permitiría. Los olvidados hijos de Abraham en este punto ya habían sufrido lo suficiente como para creer que ellos eran una generación bendita, que por medio de ellos el mundo entero sería bendito. Como no, en otros tiempos quizás pero no en estos.

La corona, en vez de ser un legítimo heredero de David, ahora era ocupada por un tirano extranjero llamado Herodes, que  a su vez respondía a las demandas del emperador supremo romano. La tierra que se les había prometido a hora servía para pagar los impuestos romanos. Luego de haber sufrido penumbras en el exilio en Babilonia, la débil comunidad restante a duras penas encontró fuerzas para reconstruir los muros y el templo que les recordaba de mejores tiempos ya pasados. Sus profetas ya tiempos dejaron de pronunciar la palabra de Dios. Definitivamente esta era la hora más oscura para Israel, y quizás para el mundo entero. La esperanza había desaparecido por completo.

Aun así, en los primeros libros del Nuevo Testamento  encontramos el testimonio de unos pocos valientes que no por ser difícil la situación dejaron de creer. A José y María (Mateo 1 y Lucas 1-2) se les reveló que esa promesa sería cumplida por ellos, pero tuvieron que haberla oído antes para saber era cierto. Lo mismo sucedió a Ana y Simón (también en Lucas 2) cuando vieron a Jesus en el templo cuando iba a ser presentado por sus padres – ellos nunca dejaron de confiar que Dios les cumpliría sus promesas. De igual modo Elizabeth y Zacarías (Lucas 1), aunque este último dudo al principio, verían en sus vidas un milagro similar al de sus ancestros Abraham y Sarah. La esperanza comenzó a brillar nuevamente.

Así en lo más oscuro de la noche, un amanecer de buenas noticias que serán para todo el pueblo iluminó el cielo de Belén. No habrá para siempre oscuridad para el que está ahora en angustia. Dios, que es especialista en cumplir promesas, espero al tiempo justo para entrar en escena y darnos vida, luz y salvación. Un niño nos es nacido un hijo nos es dado.

Te invito a que en esta temporada cerca de Navidad puedas recordar y celebrar todas las promesas recibidas de Dios. ¿Serás de los que creen en sus promesas?


Les comparto un video que vi ayer que resume de forma muy creativa lo que significa la Navidad (sorry que es en inglés) 



jueves, 15 de diciembre de 2011

Reflexión Diciembre 15 - En Navidad: La Dinastía Perdida



Isaías 42:3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.

David recibió una grata promesa, “tu casa será afirmada y tu reino para siempre” 2 Samuel 7, es decir siempre tendría descendientes que le sucederían al trono, siempre y cuando estos obedeciera a Dios y siguieran los pasos de su padre David en honrar y amar a Dios. De hecho, por ser hijo de Abraham ya era un hijo de la promesa.

Desafortunadamente este no fue el caso. En sus descendientes podemos encontrar casos que hicieron justo lo opuesto, empezando con su primer sucesor, Salomón, quien a pesar de haber recibido mucha sabiduría, le cedió lugar al pecado apartándose de los caminos de su padre. De allí en adelante le siguen una larga lista de hijos no mejores con algunas pocas excepciones.

Incluso en los reyes considerados “buenos” también cometieron graves errores: Ezequías invitó enviados de Babilonia a que conocieran todo el “inventario” de oro en Judá y que años más tarde se llevarían 2 Cr. 32.27-31; Josías, niñito hecho rey a los 8 años y que también fue un buen rey, de hecho el último de los buenos reyes, cometió el error de desobedecer el mandato de Dios de no pelear contra Faraón muriendo en batalla 2 Cr. 35.20-27. Sus hijos y nietos, a pesar del inminente peligro de ser llevados a Cautivos a Babilonia, no se arrepintieron de sus malos caminos, y como consecuencia dejaron al pueblo de Dios sin rey. 2 Reyes 23:31-2 Reyes 25:26.

La dinastía del rey David fue casi desecha. A pesar de tooodo eso, una promesa es una promesa y en el caso de Dios él ha tenido siempre la característica de cumplir su parte, aun cuando nosotros no cumplamos la nuestra.

Es aquí donde vemos al escritor de Reyes alegrarse al escribir como el rey Joaquín es libertado y recibe honores en Babilonia 2Reyes 25:30. Los autores de Crónicas incluyen además el decreto de Ciro el rey de Persia que derrotó a los babilonios, en el que les da libertado al pueblo de Dios a regresar a reconstruir a Jerusalén. 

En medio de esta dinastía casi extinta, Dios permite que naciera el Rey de Reyes. No permitió que se apagara la mecha que ardía débilmente ni terminó de romper la caña quebrada.

Si sientes que no has seguido los pasos de Dios últimamente, cobra ánimo pues en Él encontrarás un Dios que está dispuesto a cumplir su parte y no olvidarse de los grandes planes que tiene para ti si tu le permites a el entrar.

jueves, 8 de diciembre de 2011

En Navidad: Sangre, espada y ... ¿Misericordia?

Lectura: Lamentaciones 3

Las narraciones de Jeremías y Ezequiel pueden ser un poco violentas. Has este experimento, abre cualquier capitulo al azar de uno de estos libros, comienza a leerlo, y en un par de versículos verás como aparecen descripciones gráficas de sangre, destrucción y espada a lo película épica tipo 300.

Lo cierto, es que estos dos personajes les tocó la dura labor de ser profetas durante un tiempo en que Dios se vió obligado a cumplir su palabra de que si el pueblo de Israel se olvidaba de Dios, el los esparcería por todo el mundo y no precisamente a vacacionar en crucero.

Los pecados de Israel habían crecido en sobre manera. Entre otros habían 1) metido ídolos en el templo, 2) ofrecido y quemado a sus propios hijos a estos ídolos, 3) dado muerte a los verdaderos profetas de Dios 4) sus autoridades (reyes, sacerdotes, etc.) se habían corrompido en gran manera.

Probablemente pienses: "wow en ese caso si que se lo merecían". Lo cierto es que en ese sentido el pueblo de Israel es muy representativo de toda la raza humana y de nosotros mismos. Cuantas veces nos hemos apartado de Dios, cuantas veces hemos ofrecido y sacrificado lo mejor de nuestro tiempo y vida a "ídolos", es decir, a cualquier otra cosa que ponemos en primer lugar que no es Dios y nos ha tocado sufrir en cierta medida el resultado de nuestras acciones. También, cuantas veces nos ha tocado sufrir las consecuencias del pecado que otros han cometido en contra nuestra.

Aquí, la advertencia que Jeremías le hace a sus hermanos sigue siendo válida para nosotros: "Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová" Lamentaciones 3:40, es decir revisemos a fondo nuestra forma de andar y regresemos al Señor.

Aún con todo esto, estos libros están cargados de esperanza y sobre todo de Misericordia.

Ante un pueblo tan rebelde, Dios fácilmente pudo haber resuelto exterminarlos por completo y empezar de cero, pero ese no es nuestro Dios. Por eso en la mitad del otro libro escrito por Jeremías y muy bien llamado Lamentaciones recuerda que "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos." Lamentaciones 3:22-23 En realidad Dios no ha hecho con nosotros conforme a nuestras maldades como dice el Salmo 103:10.

En medio tiempos tan turbulentos que estaba viviendo Israel (y los tiempos que nosotros estamos viviendo a veces se sienten muy parecidos también) Jeremías envía una carta a los cautivos en Babilonia en donde les recuerda que Dios sabe "los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón." Jeremías 29:11-13


Los últimos descendientes de David de ese tiempo quizás no fueron los mejores y sufrieron las consecuencias de su andar, pero Dios no olvidó la promesa hecha al joven pastor convertido en rey. Dios preservó su familia para que cientos de años después, esos pensamientos de paz se hicieran realidad...un Principe de Paz estaría por Nacer. Así que si te sientes agobiado por la violencia alrededor o estas abrumado por alguna lucha interior, recuerda en Jesús encontrarás una verdadera Noche de PAZ!